Mamá Chicó abre local en el barrio de Malasaña

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Mamá Chicó abre su segunda sede madrileña en el número 10 de la Corredera Baja de San Pablo, donde defiende la idea original que dio pie a la marca: un concepto de cocina más healthy y non stop, con la distinción de que en esta ocasión todas las cocciones se hacen a las brasas.

Verduras, carnes y pizzas se elaboran a la brasa, siguiendo el estilo actualmente de moda en  Buenos Aires, y se sirven en local de cuidado interiorismo y ambiente europeo que evoluciona del día a la noche gracias a su horario ininterrumpido y a una oferta flexible, versátil y muy completa.

Corre el año 2013 y Rafaela Susana Fasanella, madre y gran cocinera porteña a la que desde pequeña apodaron Chicó, que nunca supo de estrellas Michelin pero sí de dónde comprar los mejores tomates de Buenos Aires, inspira el nombre de un concepto hostelero creado por su hijo Martín y que ya suma 5  locales en España. En su origen se asentó en Galicia, donde arribó esta familia de expertos panaderos procedente de Buenos Aires, con la apertura del restaurante fundacional en A Coruña, y cuatro años después llegó a Madrid con una exitosa sede en la calle Recoletos. Ahora abre frente al popular teatro Lara, en el corazón de Malasaña, un barrio joven, moderno y aperturista, hecho al horario non stop y preparado para entender la idea original por la que nació Mamá Chicó: un formato de cocina casualizada que hace suyas, en fondo y forma, las tendencias que marcan los restaurantes más top del mundo. Muchos viajes por Sídney y Melbourne, la panadería neoyorquina Dean & DeLuca, el hygge danés en su máxima expresión en la mayoría de locales de Copenhague y, sobre todo, el primer La Place que abrió en Ámsterdam, con su llamativo producto expuesto y su obrador a la vista son los principales espacios y países que inspiraron el germen de Mamá Chicó, que al fin encuentra en Malasaña su sitio ideal.

Fecha

Septiembre de 2020

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