Bajo el neón de Schweppes: luminoso de la historia de Madrid

Bajo el neón de Schweppes: luminoso de la historia de Madrid. Schweppes, cuyo luminoso corona el Edificio Carrión desde 1972, impulsa una iniciativa que reivindica este emblemático neón como uno de los grandes testigos de la historia de Madrid y custodio de la memoria colectiva de la ciudad

Bajo el claim ‘Bajo el neón de Schweppes: testigo luminoso de la historia de Madrid’, el proyecto arrancará el próximo 16 de septiembre con un encuentro abierto al público en el cine Capitol que reunirá a referentes de la arquitectura, el cine, la historia y el diseño para conversar sobre cómo el luminoso de Schweppes trascendió la publicidad hasta convertirse en uno de los grandes símbolos culturales de Madrid. Bajo el neón de Schweppes: luminoso de la historia de Madrid.

La jornada, cuyas entradas están disponibles a través de este enlace (plazas limitadas), culminará con la primera proyección en formato 4K de El día de la bestia (1995), la película que convirtió el neón en uno de los grandes iconos del imaginario cinematográfico español

‘Bajo el neón de Schweppes’ tendrá continuidad en las semanas posteriores con un tour cultural gratuito, previa reserva, que recorrerá la Gran Vía desde un nuevo prisma poniendo el foco en las personas que imaginaron, construyeron y vivieron construyeron esta avenida, símbolo de la apertura de España a la modernidad

Madrid, septiembre de 2026. Bajo el neón de Schweppes: luminoso de la historia de Madrid. Hay lugares que explican una ciudad mejor que cualquier libro de historia. Desde hace más de medio siglo, el luminoso de Schweppes contempla Madrid desde lo alto del Edificio Carrión. Ha sido testigo de una ciudad en permanente transformación: del final del franquismo, la Transición, la Movida madrileña, la expansión del turismo, la desaparición de históricos cines y la llegada de nuevas formas de ocio, consumo y vida urbana. Mientras Madrid cambiaba, el neón permanecía allí, iluminando la Gran Vía y acompañando el paso de generaciones de madrileños y visitantes hasta convertirse en escenario de algunas de las imágenes más reconocibles del cine, la fotografía y la pintura española. Lo que nació como un anuncio publicitario es hoy uno de los grandes símbolos de la capital y un custodio silencioso de su memoria colectiva.

Con el objetivo de poner en valor ese legado, Schweppes presenta ‘Bajo el neón de Schweppes: testigo luminoso de la historia de Madrid’, un nuevo proyecto cultural que invita a descubrir la ciudad desde uno de sus iconos más reconocibles. La iniciativa nace con vocación de continuidad y reivindica el luminoso no solo como un elemento del paisaje urbano, sino como parte del patrimonio emocional, visual y cultural de Madrid. El proyecto se inaugurará el próximo 16 de septiembre con un encuentro abierto al público en el Cine Capitol en el que arquitectura, cine, periodismo, historia y diseño de iluminación dialogarán entre Gin Tonics para responder a una misma cuestión: ¿cómo un anuncio llegó a convertirse en uno de los grandes símbolos de Madrid?

CINCO MIRADAS PARA EXPLICAR UN ICONO

Cinco expertos procedentes de diferentes disciplinas conversarán ante los asistentes al evento, aportando cada uno una mirada distinta en un en un encuentro moderado por el periodista Moisés Rodríguez. La periodista, divulgadora cultural y especialista en historia de Madrid Eugenia Bugallal abrirá el encuentro situando el luminoso en el contexto de la transformación de la Gran Vía. Su intervención recorrerá las personas que imaginaron, construyeron y dieron vida a la avenida para explicar cómo el cartel de Schweppes ha acompañado a la ciudad durante más de medio siglo. Desde los arquitectos que proyectaron el Edificio Carrión hasta personajes como Ernest Hemingway, Pedro Chicote o Ava Gardner, su visión mostrará que Madrid también puede contarse a través de quienes la habitaron y de los símbolos que han permanecido junto a ellos.

La arquitecta María Teresa Muñoz, una de las mayores especialistas en el Edificio Carrión, explicará que el luminoso no puede entenderse sin la arquitectura que lo sostiene. Recordará que el torreón del edificio fue concebido desde el proyecto original de 1931 para albergar grandes anuncios luminosos y analizará cómo el Capitol representa uno de los grandes hitos de la modernidad arquitectónica española. Su intervención permitirá comprender que el neón de Schweppes no es un elemento añadido, sino una parte inseparable de un edificio pensado para dialogar con la luz y con la ciudad. Por su parte, el cronista Alfonso J. Ussía, profundo conocedor del pulso y la identidad de Madrid, abordará la dimensión más sentimental del luminoso. Reflexionará sobre el momento en que dejó de pertenecer únicamente a una marca para ser adoptado por los madrileños como un símbolo propio, incorporándose al paisaje cotidiano y a la memoria colectiva de varias generaciones.

Desde una perspectiva creativa, el diseñador de iluminación, escenógrafo y fundador del Museo de la Luz de Madrid Maxi Gilbert explicará cómo la luz tiene la capacidad de transformar la arquitectura y construir identidad. En una época dominada por las pantallas digitales, reivindicará el valor del neón como un lenguaje con personalidad propia, capaz de emocionar y de generar vínculos duraderos con quienes conviven con él. Su intervención mostrará por qué el luminoso de Schweppes continúa siendo un referente para diseñadores, artistas y creadores visuales de todo el mundo.

Por último, el director y guionista Álex de la Iglesia, compartirá algunas de las claves del rodaje de El día de la bestia y explicará cómo aquella escena, rodada hace ya más de tres décadas, contribuyó decisivamente a que el cartel dejara de ser únicamente un elemento del paisaje para convertirse en un auténtico personaje del imaginario audiovisual de Madrid. La jornada concluirá con la primera proyección en formato 4K de la película, un homenaje a una de las obras que mejor ha contribuido a fijar el neón en el imaginario colectivo de varias generaciones.

SCHWEPPES, UNA MARCA UNIDA AL SKYLINE DE MADRID

Inaugurada por el rey Alfonso XIII en 1910, la Gran Vía se convirtió en el símbolo de la modernidad madrileña al transformar el viejo entramado urbano en una gran avenida cosmopolita que introdujo los primeros rascacielos de España, la tecnología telefónica y una vibrante cultura de ocio masivo. Los valores que impulsaron su construcción —la innovación, la modernidad, la apertura al mundo y la voluntad de anticiparse a su tiempo— conectan directamente con el ADN de Schweppes desde que Jacob Schweppe revolucionó la industria de las bebidas carbonatadas en el siglo XVIII. Del mismo modo que la Gran Vía acercó Madrid a las grandes capitales europeas, Schweppes ha contribuido durante décadas a introducir en España las grandes tendencias internacionales de la coctelería y la mixología.

En 1972, la marca, que ya llevaba quince años operando en nuestro país, encontró por fin su lugar en la Gran Vía. El 5 de agosto obtuvo la licencia municipal y, pocas semanas después, se instaló el cartel que hoy conocemos. Supuso el relevo del histórico anuncio de Camel y coincidió con una España que comenzaba a abrirse al exterior: tras décadas de autarquía económica y cultural, se iniciaba una etapa de apertura y para una generación que miraba al futuro con entusiasmo, el colorido neón de Schweppes se convirtió en símbolo de esa España que quería brillar en Technicolor.

NACIDO PARA BRILLAR

El espectacular rótulo se integró en la peculiar cornisa curva del Edificio Carrión con la precisión del zapato de Cenicienta. Pero aquí no había magia, sino una extraordinaria visión arquitectónica. Décadas antes, Vicente Eced y Luis Martínez-Feduchi habían concebido un edificio cuya silueta aerodinámica, evocadora de la proa de un gran transatlántico e inspirada en el Flatiron de Nueva York y el expresionismo alemán, estaba llamada a convertirse en un icono urbano. El resultado es uno de los pocos ejemplos europeos en los que arquitectura y publicidad fueron pensadas como una única obra desde el inicio del proyecto.

Sus cifras ayudan a entender su dimensión. Situado a 37 metros de altura, mide 10,65 metros de ancho por 9,36 de alto, pesa alrededor de 600 kilos y está compuesto por 104 tubos de neón. A ellos se suma su inconfundible cortina luminosa, formada por 312 barras que generan el característico efecto de movimiento y que, colocadas una tras otra, superarían el kilómetro de longitud. Una sofisticada ingeniería de luz que sigue funcionando mediante tubos de vidrio rellenos de neón, argón y vapor de mercurio, conservando el carácter artesanal que distingue al neón frente a las pantallas digitales.

EL NEÓN DE SCHWEPPES, DE ESPECTADOR A PROTAGONISTA

Durante más de medio siglo, el luminoso ha permanecido inmóvil mientras todo cambiaba a su alrededor. Ha visto desaparecer los grandes cines de estreno, nacer el Broadway madrileño con la llegada de los musicales, transformar Callao en uno de los principales centros turísticos de Europa y consolidarse Madrid como una capital abierta, cosmopolita y creativa. Ha sido punto de encuentro, fondo de millones de fotografías y referencia e inspiración de escritores y artistas de la talla de Antonio López. Aunque su salto definitivo al imaginario colectivo llegó en 1995, con Álex Angulo, Santiago Segura y Armando de Razza descolgándose de él en la escena final de El día de la bestia. Schweppes colaboró con la producción reproduciendo una réplica exacta del cartel para rodar las escenas en estudio, preservando así el original y contribuyendo a hacer posible una de las secuencias más recordadas del cine español.

DECLARADO RÓTULO HISTÓRICO

Igual que el Tío Pepe pertenece a la Puerta del Sol o la Torre Eiffel al perfil de París, el luminoso de Schweppes terminó por trascender su función publicitaria para formar parte inseparable del skyline. Solo una vez dejó de iluminar la Gran Vía: en 2004, cuando tuvo que desmontarse temporalmente para acometer una renovación parcial de la instalación. Su arraigo quedó definitivamente demostrado pocos años después: la Ordenanza de Publicidad Exterior impulsada en 2009 por el Ayuntamiento amenazó con hacer desaparecer buena parte de los grandes rótulos luminosos de la ciudad. Sin embargo, la reacción ciudadana fue inmediata. Los madrileños entendieron que no estaba en juego un anuncio, sino un símbolo de su paisaje urbano y de su memoria colectiva y en 2010, el Ayuntamiento lo declaró rótulo histórico, convirtiéndolo en uno de los escasos supervivientes de aquella normativa.

Hoy resulta difícil imaginar la Gran Vía sin él. Más de 140.000 personas pasan cada día bajo su luz y el neón continúa siendo uno de los grandes referentes visuales de Madrid.

DEL ICONO AL PROYECTO CULTURAL

Consciente del valor cultural que el luminoso había adquirido para Madrid, Schweppes inició en 2022 una nueva etapa orientada a divulgar su historia y su legado. Coincidiendo con el cincuenta aniversario del neón, la marca impulsó la exposición Ilumina Madrid, comisariada por Lucía Laín, que reunió cincuenta fotografías históricas y contemporáneas para recorrer la evolución de la Gran Vía a través del luminoso. La muestra reunió imágenes de autores como Pedro Almodóvar, Alaska y Fabio McNamara, además de instantáneas vinculadas a El día de la bestia, reivindicando el neón como parte del patrimonio cultural de la ciudad.

Ese camino continúa en 2026 con ‘Madrid bajo el neón’, que engloba el encuentro del 16 de septiembre incluyendo la primera proyección en 4K de El día de la bestia, y las posteriores visitas guiadas que permitirán descubrir Madrid y su principal arteria desde una perspectiva inédita.

VISITAS GUIADAS GRATUITAS PARA REDESCUBRIR LA GRAN VÍA

Tras el encuentro del 16 de septiembre, el proyecto continuará con ‘NEÓN COLOSAL de Schweppes y las historias por iluminar’, un tour cultural gratuito, abierto al público mediante reserva previa y por tiempo limitado, que recorrerá durante una hora la Gran Vía para descubrir las historias, personajes y acontecimientos que convirtieron esta avenida en uno de los grandes símbolos de la modernidad madrileña.

El recorrido comenzará a principios del siglo XX, cuando un grupo de visionarios imaginó una gran avenida capaz de transformar Madrid. Desde los versos de Federico Chueca, que le pusieron nombre antes incluso de que existiera, hasta el impulso del conde de Romanones y del conde de Peñalver, la ruta descubrirá cómo nació la Gran Vía y cómo pronto se convirtió en epicentro de una nueva forma de vivir la ciudad, más cosmopolita y nocturna. Pedro Chicote abrió aquí la primera coctelería de España mientras se levantaba el Edificio Carrión y, pocos años después, desde el desaparecido Hotel Florida, Ernest Hemingway, Martha Gellhorn, Gerda Taro o Robert Capa contarían al mundo la Guerra Civil española.

Por sus edificios, hoteles, cines y barras pasarían después nombres como Luis Buñuel, Ava Gardner o Frank Sinatra, seguidos por las figuras de la Movida y cineastas como Pedro Almodóvar y Álex de la Iglesia. El recorrido culminará en el histórico Bar Cock, uno de los grandes templos de la coctelería madrileña.

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